Poemas

El ausente

Bajas
a la calle y te pierdes
entre la multitud
Nada ha impedido
regresar o alejarte
Sigues la voz del viento
Nadie te ha nombrado
tu imagen
se aleja en el tiempo
No es justo conocer
y callar
La luna se desliza
por los tejados
Se quién eres pero olvidas
Alguien reclama
 tu presencia
Anochece
No sientes frío ni calor.

La vida

Como
la luz de invierno
va la vida extinguiéndose
La juventud
no es un concepto
es la materia que se esfuma
Lo que en mí acontece
y concierne a mi vida
Lo fugitivo
en íntimo vuelo
La mirada
que nace de la reflexión
Lo que en mí mismo se refleja
o permanece alejándose
Lo estético
al filo de la rosa
Lo que place a la razón
cuando exige
otra realidad

Santa Lucía

Subimos
a la colina más alta
de
Santa Lucía
Esta isla
no es pródiga en pájaros
asevera el guía
describiendo
en su imaginación
el brillo del paisaje
Al regresar
a la habitación
La mirada parece
retener la distancia
Vuelvo la vista
y el esplendor
continúa alejándose
completamente
azul
como el ala de un pájaro.

No ser otro

Siento nostalgia
de lo que no puedo ser
de lo que no he sido:
otro.
Y entro a lo que no es mío:

Por la puerta entornada
veo una señora de bata blanca
en mecedora,
y en un patio con flores.

Nostalgia del jardín
en el cemento.

Entro a la música
que sale por las ventanas
y en el aire sombras tenues.

A veces voy en el bus
desde donde se ven todas las cosas,
aleph de lo mismo en cada rostro.

Ser uno

El primer asomo de ir yendo hacia afuera
es ver los animales.

El segundo asomo
en la ventana de lo otro y lo mismo
es ver las plantas.

El tercero es ver a mi prójimo próximo.

El último asomo

es ver plantas, animales, personas,
y no distinguir si son,
o soy,
o es

Señalando un poema en un libro

Uno señala también para contar
que estuvo ahí
para decir que vuelvo a eso,

marca un poema
con un círculo
para mostrar su interés
que el interés del otro ve,
que lo define redondo y pleno,
para decir esto también es mío
y aquí también me hundí,
como el nadador
que con una mano nada
y con la otra se sostiene

A la nadadora Marta Miranda

El uno para el otro

Ha llovido tanto tanto
y salgo a orinar en el pasto.

Agua sobre agua.

Los cocuyos asoman,
perforan la noche,
los veo andar en el telón,
encontrarse,
los veo titilar
el uno para el otro

Yegua en la lluvia

La yegua se moja el lomo,
las orejas despiertas,
la crin sucia, las ancas
donde sobresalen los huesos.

No se mueve
atenta está a nada
y no desea.

Yo encuentro comunión
y nostalgia
cuando toco a la puerta
de ese paraíso

Esconderse

La prueba
de que todo está vivo
es que todo se esconde.
El deseo de tocar se esconde del cuerpo
y cada cosa
hace escondite con el nombre,
la vida corre
riendo de lo que la mata
y el amor se esconde del amor.

Todo se oculta de lo que lo desea

Hay una hora de la noche

en la que siempre
se queda uno solo,
triste de solo
y tranquilo de único.

Hay una hora
en la alta noche
en la que todo se funde
y no hay escapatoria,
ni escondite,
ni no estoy,
ni no cuenten conmigo

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