Poemas

Para borrar tu ciudad

para borrar tu ciudad fantasma
tuve que trazarle pasos a tus pasos

cruzar caminos
aparecer surcos

y había que cavar hondo
para aplacar la maleza

me aferraba a los rastrillos a las palas

cargaba herramientas de hierro
como un niño recoge sus crayolas

luchaba contra el cemento
decía que era tierra:

a fuerza de palabras lo ablandaba

para borrar tu ciudad
fui construyendo la mía

no hay caminos
 una tarea sin tiempo      redundante

Mudanza

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas
como mover los muebles,
cargar las maletas,
o recorrer caminos con zapatos apretados
Wislawa Szymborska, “Algo sobre el alma”

 

Dice Szymborska que al alma
le aburren los trasteos
no corre armarios
no empuja cajas

Ojalá sea esta vez la rara vez

Ahora
que moví ciudades
y libros
y maletas

y atravesé la tierra
cargada de equipaje

y llegué a este país de extranjeros

La otra muerte

no habíamos visto antes
la mano amenazante
el arma
y otra muerte

que no
se entreveía

no habíamos intuido
el ruido del viento contra los cristales
la ruptura

no sabíamos cómo
cubrirnos del estruendo
cómo esquivar las balas
en el aire no

creíamos
que fuera a ser así tan inmediato

mirar a todos lados
temiendo al asesino y no
veíamos aún esta otra muerte dibujada

Astillas

Los verdaderos poemas son incendios
Vicente Huidobro

voy frotando una astilla contra otra
y es inútil

no habrá fuego
en mis restos de madera

pude rescatar del naufragio
un trozo de leña

hueco de tormenta
atravesado por tanta agua salada

lo quebré
para inventar dos trizas que se juntan
dos chispas
que no estaban
el revés de un vacío un agujero

aquí sigo todavía estrellando mis astillas

Gris

Autopistas interestatales,
Una ciudad de hormigón gris.  

El cableado, los postes de la luz, 
Edificios de vidrio y gris. 

Planchas de asfalto, techos, cúpulas, 
Piedras, demoliciones, pirámides de gris. 

Niebla, gases de invernadero,  
En las alcantarillas alimañas de vello gris.

Grúas sobre el fondo del cielo,
Resfríos, lagrimeos de la estación gris.

En el horizonte un disco de luz
Se hunde en el infinito también gris. 

Visita nocturna

La luz débil
De la lámpara
Iluminaba
La mesa de caoba,
El aparador,
Los candelabros,
Y el frutero
Blanco 
Vacio. 
Se reflejaba
En el espejo de madera,
En la bandeja de plata
Que escondía en el dorso
Las iniciales
Que una mano grabó
Con finura
Para el día de su boda.
En las paredes
Había sombras inmóviles,
De asientos,
De una planta sin vida, 
Y un sosiego inquietante.
A la 1 AM aparecía ella,
Y se quedaba ahí
En silencio, invisible,

Caja entre el closet

Cerca del árbol,
Había un bullicio
De pájaros,
Esa tarde en que vi
Entre su closet
Una caja repleta 
De condones.
Un pájaro voló
Debajo del alero
Escapado del nido,
Parecía sangrar.
Llamaba a gritos
A cualquier hembra
Del vecindario
Para follar.

Apagón

La noche del huracán
Me despertó el sonido  
De lluvia en los cristales.
Tú dormías frente al ventanal
Azotado por el viento y el agua.  
Yo frente al hueco oscuro del closet.
La luz azul del radio se había ido.
Había un apagón en los alrededores. 
Éramos homínidos asustados
Porque una tormenta había apagado
Nuestra fogata en un chamizo seco.
Nos dimos la vuelta en la oscuridad, 
Entre sábanas hablamos en susurros.
Me fijé en tu cabeza sobre mi axila.
En tu pelo gris creí ver el resplandor

Chanclas

Palomas revoloteaban en el tejado de la casa,
Cerrada, oscura, no parecía vivir en ella nadie.

Adentro se oía un chancleteo sobre tablas,
Tal vez los pasos del nebuloso Nadie.

Un tic-tac de reloj sonaba en un cuarto vacío,
Se desvanecía luego, no se oía nada, nadie. 

De noche alguien escuchaba golpes en la puerta.
Adentro susurros de mujer, jadeos de Nadie.

Un ventarrón abrió un día las ventanas, alguien
Forzó la puerta, registró la casa. Nadie.   

Leerte

Me sentí incapaz de escribirte
no te percibo
como quisiera hacerlo
verte aunque sea de lejos
sin mover mis labios
guardando cada detalle de tu ser.

Me sentí incapaz de leerte
mi garganta tiene agujas
que inundan mis ojos
y el corazón late por inercia.

Me gustaría leerte
aunque apagaste
todas las luces.

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