Nuevas voces

Soy

Soy uno,
con la suficiente tristeza en los ojos
como para deshojar un árbol
solo con mirarlo.

Tengo el horario absoluto
de un hombre que camina
sin tiempo ni distancia.

Y amo a la noche.
Sí, la amo como a mi alma.
Quizás porque mi alma sufre
de soles abandonados.

Soy uno.
Con el suficiente vacío,
para hablar de la soledad
en pronombre ausente.

¿Para qué sirven las palabras
cuándo no hay nada que decir?
¿Cuándo el lenguaje no alcanza para contar
lo indescriptible?

Noche de películas

Veámonos mañana donde siempre.
mi fantasma estará esperándote como todas las noches
en la esquina de tu casa.

Atrás de ese árbol cómplice
Que aprendió a ocultar mi espacio vacío
Mientras tú llegabas.

Prometo que voy a llevar mi cuerpo
para que no veas la soledad que me queda en el alma
al sentirte tan lejos cuando te abrazo.

Me pondré la camisa, esa con la que te gusta verme.
Lo bueno es que es de color negro
disimulará muy bien la sangre que brota del espacio
donde quedaba el corazón.

Monólogo de una despedida

¡Malditos zapatos!
¡Otra vez rotos!
¡No se puede confiar ni en lo que llevas puesto!

Como si al camino le importara que mis pies sangraran
cuando enfrento pasos desnudos de mapas
libres de minutos y horas.

Lo único que tengo
Y nunca cambia a pesar del acoso del tiempo
es esta sombra que refleja la luz de la calle.
¿Qué pensará mi sombra del cuerpo que le tocó?

Los caprichos del clima

Yo vivo en un verano constante
Y tú eres el invierno del que uno se enamora.
Como lo sabes bien,
dos estaciones nunca aparecen al mismo tiempo.
Porque o tus nubes pintan de gris el cielo
o mis acalorados brazos desgarran la lluvia.
Ayer leí el pronóstico del tiempo y decía:
“se avista en el horizonte, un tempestuoso adiós”.

Hogar dulce hogar

Las casas que se construyen hoy día
no son habitables para las personas
que requieren del olvido un favor.
Esas casas, son bóvedas hechas de recuerdos.

La sala y sus muebles, las cosas de la cocina,
todo ocupa un envidiable lugar
saben para qué están allí,
entienden que su labor es ser un eco silencioso.

Sus geométricos gestos
siempre tienen la cara de algo más.
Actores de una escena que se repite a diario.

Deuda

En la repisa de mamá hay un metro
que no deja de observarme.
Como sabio tibetano lo escucho recitar un mantra:
¡La estatura de un hombre, es lo que invoca el Seol!

¿Cómo hará esta masa blanca que sostiene mí cuerpo,
esta piel apretujada por la dolorosa materia
para pelear arrogante con el tiempo
mientras codicia una porción de eternidad?

Porque somos la metáfora que alude a un momento.
El rumor de un instante que se ríe de nosotros.

¿A qué distancia
estaremos de la muerte?

El tiempo

Los días se diluyen en la invisibilidad
Como el humo
Que enciendo para armonizar
Y que fumo
Para también ser invisible
Diáfana
Etérea
Eterna.

Los días se diluyen.

Pero no se diluye el tejido,
Imposible disipar los nudos trenzados
Las líneas escritas
Los llantos sembrados
Las risas cosechadas
Las canciones
Innatas marinas
Navegantes de aguas taciturnas
E insomnes.

Memoria

El abuelo fuego
Marca en su humo
Todas las historias
Narradas en su rededor.

La laguna
Conserva también
Una enciclopedia de memoria.

Su recorrido por los ríos
Y el cielo
La convierten en dueña
De todos los mensajes.

Los escucho en su silencio,
Sinfonías de junglas
Valles y altiplanos,
Relatos de antaño
Resuenan en código secreto.

Código que no entendería
Si mi sangre no fuera de agua
Código que no entendería
Si mi espíritu no fuera de fuego.

La tormenta se anuncia con viento

El viento, es el suspiro
que el mar le causa a la montaña.

A veces es feroz
-como ahora-
A veces trae desventura,
El remolino envuelve
Y se cierran los ojos ante el horizonte. (Y se cierran…)

Por fortuna,
Me recuerda la mañana
Que oscuridad es preámbulo de luz.

Cae en mi cabeza
La primera gota de la tormenta,
No me preocupo:
El cielo está
Un poco más cerca.

Ancestros

Fluye en mi sangre
la canción de las voces negras
que gritaron a través de los mares.

Retumba también
Una melodía de vientos
Plumas y achiote:
Mis taitas indígenas
Se pronuncian.

Pero...
No puedo negar
El legado español
(Aunque a veces quiera).

Se ilumina el pasado
Y me reconforto:
Mis ancestros blancos
No eran reyecitos ni caballeros.

Eran gitanos.

Cantan, sollozan y peregrinan
En mi sangre
Las corrientes y el valor
de tres continentes.

Pages

Subscribe to RSS - Nuevas voces