Autores colombianos

Gacela del amor posible

Cuánto podrías llevar
De mí en ti y de la luz del colibrí
Como si llevaras mi corazón
En tus manos.
Cuánto de ese tiempo
Valdría para aliviar los trasiegos
De la palabra tiempo, cuánto
De mi fatiga harías manso reposo
Y mansedumbre de mis días.
En las pequeñas praderas
Del colibrí-
Todo sería pálpito
Inocencia,
Mística estrella
De lo inocente.

Preludio

Como nombre de agua del sol
De tierras de frenéticos nombres
Pronunciados en el temblor de la nieve
O en el atardecer de un ígneo tiempo-
Ave ruiseñor de flor como luz de jazmín
O canto de ciervo de mansedumbre en mi alma
Pétalo abierto y amor de púrpuras revelaciones.
Así lo que ha de venir con tu nombre.

Las ilusiones perdidas

Alcanzarías aun a ver la torre azul
De mis templos intactos, extendiendo en su cielo
De tierra extraña un extraño fluir de lejanía
Como si fuera más cierta su presencia
Cuanta más distancia entre nosotros.
Es poco, dirás en tu silencio, pero
Es la torre azul de algún deseo que fue la infancia
Como una horda feliz de niños híbridos,
Perdidos en el campo de un cielo
De espumas de enero.

Descarga musical II

La mitad de un cuerpo
entra por la mitad de una puerta
hasta la mitad de un patio
para subir a la mitad de un árbol,
tomar la mitad de un fruto,
no encuentra la mitad de su cuerpo
para completarse,
reducido a la mitad de un mundo
a la mitad de un sueño
a la mitad del amor
todavía se debate.

Descarga musical I

Después de esa descarga
camino con pies de humo,
huyo de la casa de humo,
me despido del hijo de humo,
beso en la mejilla a la mujer de humo,
por última vez reparto los frutos que caen del árbol de humo,
oigo cantar al pájaro de humo,
sale por la chimenea mi cuerpo de humo,
mi alma de humo.

Puerta 3

Puerta caída de un mundo que arriba nunca pudieron cerrar, su hermosura nos cegó cuando dimos un giro en la plaza para mirar los altos portones, entonces, como una aparición de la palabra, se abrió, pero no había ningún mundo adentro, era el signo roto, vaciado, figura en sí misma y borrón de una arquitectura, parecía una ala blanca, parecía que fuera a volar, pero el viento la golpeó contra nada y desapareció ante nuestros ojos.

Puerta 2

Detrás de esta puerta
           hay unos geranios
                              nevándose,
hay un hombre
al que le llueven lágrimas de los testículos,
está amarrado a otro hombre de espaldas.
Así empezó todo este desorden,
este nudo imposible de soltar.

 

Nadie ha podido abrir esta puerta.

 

Los dos hombres amarrados en el patio
son los juguetes olvidados
                              de la infancia de Dios.

Puerta 1

Esta puerta tiene una juntura blanca, se mece
                      abriéndose y cerrándose
ajustada al vacío con un clavo enorme.
El condenado que está adentro
                        dejó sus testículos afuera.
Cuando se asoma por la juntura blanca
                       nos mira y quiere abrazarnos.
Pero nadie aprende,
nadie aprende.

El corazón eternizado

Tengo un ángel escondido
En un pequeño reloj.
Desde allí me susurra los secretos
Que el tiempo guarda celosamente
Entre el polvo de sus límites.
Desde que juega al escondido
Con las manecillas
Me ha revelado que el asombro
También es un destino;
Me lo ha dicho con un guiño
En sus ojitos de ambrosía.
Hoy le agradezco esta sonrisa
Rebelde al olvido
En la indiferencia de estas calles
Donde la lluvia, vencida por el sol,
Quiso ser arpa.
Y escucho la brisa
Correr juguetona, infantil,

Inmensidad

Allí
Donde el atardecer
Es sacudido por el oleaje
Se quedaron tus ojos
Como un puerto.
No miras
Los paisajes de antes:
Tu estanque
Donde acechó Narciso
Y que cambiaste
Por conocer el mar.

Pages

Subscribe to RSS - Autores colombianos