Autores colombianos

Sobre las pérdidas

Inútil el vuelo de la voz
cuando su ancha desnudez
se ofrece al tacto del silencio.

Inútil el río de la escritura
su pálpito desquiciado
el aire de las palabras
y su ilación con el vacío.

Inútil permanecer en la orilla
atado a la memoria de lo que no es.
Inútil respirar lo que no existe.
 

Un sueño

Estoy en el último barrio
de la ciudad  
que no tiene calles
sólo trochas  
entre ranchos
de tabla y zinc
y pisos de tierra
agarrados a la montaña

uno de los muchachos
me invita a su casa

(cerca hay una riqueza oculta)

me da miedo
pero accedo a acompañarlo

él entra por una puerta
que vigila otro joven
trato de seguirlo
pero el joven me lo impide
el otro se voltea
y con un gesto le indica
que me deje pasar

El colgado

Dicen que en el pinar
un cucho se colgó
después del mediodía

fui a verlo
(a distancia)

tensa la cuerda
como arrodillado
la cabeza caída   
el mentón contra el pecho
parecía rezando

El hombre  
cuando salió de la casa
les dijo a sus hijos
“me voy a encontrar
con una novia
que me conseguí”

y salió del rancho
por el camino que conduce
a la torre
hasta un pino alto
que hay al otro lado
del alambrado

Osama

Le dicen Osama

es viejo
de ojos azules

de cabellera y barba
entre blanca y amarilla

Lleva dos machetes
y una sierra
colgados como alforjas

aparece fuera de la carpa
instalada cerca de la quebrada
donde en unos minutos
se filmará la escena
de las lavanderas

la carpa a un lado del camino  
que todos los días recorre  
para bajar y subir
a su casa en la montaña:

“soy ser de luz
un enviado
de las estrellas
un extraterrestre

La tempestad

1

Voy hasta el rancho
donde vive Sebastián  
el niño-joven que escogieron
como extra
y ahora ayuda
a los de producción

necesitan a Fercho
su hermano medio
que hizo unas cometas elegantes
para una escena

sale en pantaloneta

en una hamaca
en el corredor
está Antonio su papito

“No puedo ir ahora
anoche la tempestad  
nos mojó toda la ropa

y le ahogó tres pollos
a mi mamita
sólo nos quedó uno

La última crónica del tren

1

En este país las estaciones de trenes hace décadas que dejaron de funcionar. Sólo existe una en la capital para un tren que todavía hace una ruta de pocos kilómetros. Durante los fines de semana los paseantes suben a los vagones por el puro placer de sentirse viajeros de un tren que alguna vez existió. Para algunos, ir en una de estas máquinas antiguas alimentadas de carbón, no es otra cosa que vivir la experiencia de un viaje al pasado.

2

Mientras duermes

Somos redondos como una cruz.
Hechos de asfalto y tardes extendidas.
Brazo sobre brazo para respirar.
Una manzana que vi rotar entre tus dedos.
Somos lo imposible echado a suertes.
Pusimos candados,
caminamos por playas,
aprendimos lo inmoral del silencio.
En las noches nos visitaron seres vivientes
y de rodillas prometimos recomenzar el tiempo.

De lunes a domingo

En los días comunes como hoy
desciendo escaleras de vidrio florecido
y en las calles hay cigüeñas ciegas,
hombres que exageran evangelios,
mujeres sin labranza como liebres.

Días comunes igual a estos,
tan excesivos como el hierro,
bajan en mí y me carecen.

Ferrocarriles en los icebergs
-mudos de niñez y llevan niñas-
horas desobedeciendo ebulliciones
tan fuertes, tan audaces ante dios.
Días comunes, frutas indecentes.

Liviandad

Solo por hoy,
voy a insistir en las cosas vivas:
a penetrar en los ríos de la uva
y en el suave aspaviento alrededor de un ojo.
Quiero perseguir las alas en su inmenso amanecer,
la angustia de una hormiga sin recuerdos.

Solo hasta el anochecer, 
aceptaré el cuadro de huesos líquidos
                             en su día perfecto.

Después, 
volveré al asunto de la eternidad,
a condolerme como siempre
por lo que no tiene remedio.

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