Artes poéticas

Poesía en el cuarto

Una leve brizna de hierba me acompaña
sólo ella para la noche
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Miro su verde pelusa
el frágil tallo que se balancea
su misterio sin perfume
sin ostentación
que nada diría en el tramado de los pastizales
Sin embargo vela conmigo
lleva la fatigosa soledad liviana
esta leve brizna de hierba
suspendida en un jarrón sobre la mesa

Las palabras que...

Las palabras que vienen y que faltan,
entre ellas tejen la canción querida,
la que todo lo dice y se lo calla
- no se sabe de qué -, plena y vacía.

Son, como en sueños, claras y distintas,
y como en la vigilia, un balbuceo.
Son castillos de piedra entre la brisa,
y castillos de naipes en el suelo.

Así como las rosas al abrirse
y borrarse después pétalo a pétalo,
aclaran ellas lo que estaba oscuro.

Cuanto pueda decirse, ellas lo dicen
- la querida canción -, y ya sabemos
que son sonidos de un lenguaje mudo.

De la poesía

La poesía no te exige que seas grande.
No te quiere mayor ni menor de lo que eres.

De nada le sirve que hables como los demás.
Repetir es detenerse donde otros llegaron.

La poesía quiere apenas
que detengas tu atención en lo que solo tú
            puedes ver.

Las palabras no surgen de las tinieblas

Las palabras no surgen de las tinieblas.

 Desde la cama incendiada
o la barra del bar de los ausentes
lleno a sorbos la copa del recuerdo
deshago las colillas de los sueños
bebo y me pregunto
¿Qué buscas extranjero?

La ciudad diseñada no da miedo
ni la calle penumbrosa que sube al Tibidabo y no al Galeras
sino el presente que dentro de mí
esta noche quiere salir
a buscar lo que no he perdido. 

Agujero errante
lleno de silencios
hecho para llenarlo de palabras
y lanzarle soles al cielo.

Escrito en la arena

Escapa, débil niño, a la verdad de tu inocencia.
Gastón Baquero

No soy un inocente: conozco el poderoso
arrebato de frases que escribo con fruición
en la arena. Sé también del candor
que a veces las impulsa y del cansancio hostil
que me provocan su repetición y destino.

Oficio y finalidad

Repetir una y otra vez
aquello de que se carece
a fin de que a fuerza de insistirlo
quede creado:
dibujar en el aire
hasta que el sonido del rasgo
se convierta en silencio.

Y así, cada piedra contenga su rostro:
y cada instante de sordera contenga su voz;
y cada partícula de obscuridad
revele el sol de su presencia,
y cada gota de muerte
devenga semilla.

Se trata de buscar la palabra
para callarla.

Mientras tomo una taza de café

Mientras tomo una taza de café repaso los poemas
que he escrito
¡Cuánta confusión! ¡Cuántas palabras perdidas!
¿Bajo qué impulso lancé mi pecho mis descomposturas
a la búsqueda de ese mar que no es claro ni habitable?
Si he dicho soledad árbol o cieno
fueron palabras imprecisas para extender mis brazos
para darle un vuelco al reloj y mostrar su desnudez
y sus caminos
He tomado conciencia de mis obligaciones
y he querido dar a los hombres nada más un relámpago

L'e homme

No: toda palabra está de más. ¡Sosiega!
¡Deja, de tu voz, solo el silencio anterior!
Como un mar errante a una playa desierta, llega
     A mi corazón el dolor.
¿Qué dolor? No sé ¿Quién sabe saber lo que siente?
Ni un gesto. Sobreviva apenas a lo que tiene que morir
El resplandor de la luna y la hora y el vago perfume indolente
   Y las palabras por decir.

El panadero y yo

Lo mío es tan importante como lo del panadero que tiene el sagrado compromiso de elaborar el primer alimento del día. Lo que yo produzco es tan real tan nutricio como un pan. Lo del panadero es tan importante como lo mío. Hacer un pan no es menos misterioso que hacer un poema. Cada día tiene para su pan de cada día una fórmula distinta que el panadero debe descubrir en el color del alba.
Lo mío es tan importante como lo del panadero, tan nutricio, tan real.

XVI

No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
sé hablar de amor
suavemente.                  

Y como nadie sé
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada. 

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