Número 26

Fecha: 
09/2017

Tu voz en la Sala de Quimio

Hay un acantilado de rocas blancas sobre un declive
cortado por árboles desnudos.

En mitad del acantilado hay una fuente seca y redonda
de piedra pulida. Se me encalambra todo el cuerpo

mientras  aprieto la mano para poder abrir
la fuente hacia un sumidero, al hacerlo, en el fondo se revelan

el cielo, los árboles, un terreno marrón inestable.
Así funciona mi corazón, ¿ves?

¿Es así como funciona el amor? Tengan algo de compasión
por los terribles espasmos que me produce

Los sentidos

Todo me parece tan agradable,
el gorro de lana,
el capullo de sequía en la garganta.

El crepitar de vegetales que se queman
es como un hombre sobrio
y silencioso que dobla sábanas.

Pero sigo teniendo pensamientos:
que siempre acorralan al siguiente
hasta que se avinagran en una
imagen alterna de disgusto,
que goza cuando la piensan,
otra pera, horrenda
como la cabeza
de un hombre pensativo.

Tarde

Cuando estaba a punto de morir
mi cuerpo se puso alerta,
como cuando salgo de casa
sin billetera.

¿Qué me hace falta?
Pregunto buscando con la mano
en el bolsillo de la camisa
y me hace falta todo lo vivo
que no me acompañará
en esta tarde soleada.

Poema para mis crías

Insertaron mis genes en ratones, y no del modo inútil
como los genes antiguos del hombre reposan en las Bestias.

Los doctores fraccionaron mis tumores  y los insertaron
en los huesos de doce ratones. Les administramos

a los ratones una pócima venenosa, que yo podría necesitar en el futuro.
Vigilamos a cada ratón como si fuera una bola de cristal.

Deseaba que fuera perfecto, pero a veces la muerte del experimento
no funcionaba cuando la volvíamos a ensayar en mi cuerpo.

Mi padre y la isla del tesoro

Recientemente una amiga me escribió y comentó lo mucho que lamentaba el deceso de mi padre. En vez de repetir los tópicos que se emplean en estas ocasiones, me habló de la mala relación que tiene con su progenitor y de que en el caso de que este muera, no podrá  recordarlo con el cariño y la admiración con que yo recuerdo al mío. 

A...(sorprise)

me tengo que ir me están esperando te quiero mucho pienso en vos todo el día cuando caminamos por el pueblo a las siete de la tarde pienso en vos y pienso en vos a la mañana cuando me despierto o mientras almorzamos milanesas con ensalada mojo el pan y ahí también pienso en vos pero ahora me tengo que ir están afuera sentados en la escalerita del cyber esperando porque todavía tenemos que ir a hacer algunas compras para la noche como cerveza y otras cosas ellos por ejemplo necesitan llevarse muchos cigarrillos porque después allá no hay nada cerca imaginate ayer pasó una moto muy rápido por

Dile a mi abuelo...

dile a mi abuelo
que los nazis se han retirado
pero dile también
que estallan ahora bombas lejanas
y caen en los campos
rubios entre el maíz.
dile que los rojos
abandonaron la ciudad
y nadie cree
que vayan a volver.
a lo sumo dile
que el zoológico está vacío
o pregúntale si aún recuerda
la angustia del espacio reducido.

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