Número 26

Fecha: 
09/2017

El cielo es una floración mutua

Para V

Creo que ceguera y muerte se confunden.

Creo que las pupilas son un velamen,
y el viento de la muerte las desinfla.

El invierno, es tan blanco
que intenta hablarme
en la comunicación íntima de alguien
que piensa que la muerte son gusanos blancos
que carcomen la manzana del ojo.

Crees que la muerte llega cuando cesa el tacto.
Eres un bulbo florecido
que hasta en la tierra invernal siente:
la frialdad convertida
en cuerpo de sensación terrena.

Reseña sobre la obra de Max Ritvo

Reseña de Lucie Brock-Broido publicada en el Boston Review (23 de septiembre de 2015)

Me falta una palabra

Me falta una palabra, una palabra
sólo.
Un niño pide pan; yo pido menos.
Una palabra dadme, una sencilla
palabra que haga juego
con...
Qué torpes
mujeres sucias me interrumpen
con su lento
llorar...
Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.
Cruza más gente rota, llegan miles
de muertos.
La necesito: ¿No veis
que sufro?
Casi la tenía ya y vino ese hombre
ceniciento.
Ahora...
¡Una vez más!
Así no puedo.

Cada poeta...

Cada poeta
tiene su propio
cementerio de poemas
que a veces
visita
para depositar
un ramo barato
o un manojo
de aéreos pensamientos
junto a uno de los celadores.

El ego aplasta al vate

¡luces              cámara             inacción!

invitado a representar
Hágase el poeta

llegué a las tablas
pavoneándome
como el oficinista actor

las miradas
eran urdimbre alimenticia

en el escenario
encarné al gran escribiente

era una urna
llena de muebles antiguos
roídos y frágiles

de pronto, me dicen
—aquí no es

pensé: ya lo había pensado

nadie entra ya en esas metáforas
solo sirven para exhibiciones de museo

—sí señor, venga, es por otro lado

Desenlace

Yo vivo solo
al borde del agua. Sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

más somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

de cargar con algo. El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

Cosas del oficio

(Poeta anonadado por la violencia
se pregunta por el futuro
de su profesión)

En realidad no hay razones
para seguir
con este extraordinario desperdicio
de papel.
Todo ha sido dicho,
en lenguas distintas
y en la misma,
de distintas maneras
y de la misma.
Todo ha sido requetedicho
y uno sigue como si nada,
garrapateando
sobre la mesa,
¡y con cantidades de libros
en la cabeza!

Pages

Subscribe to RSS - Número 26