Número 25

Fecha: 
03/2017

Lo correcto

Si la palabra correcta no llega, no moriré
esperándola –dice el poeta mediocre–, abriré la
puerta a la más ágil o a la más torpe: cualquier
palabra llena más vacíos que el silencio. Pero se
equivoca. Si el silencio correcto no llega no hay
palabra que pueda reemplazarlo.

Derecho de petición

Vivir es una estafa. Nos depositan en el
interior del vientre y suponen que para llegar
sanos y salvos a la muerte pagaremos el precio
del dolor de caminar, de aprender a hablar y a
orinar, e incluso, que caeremos en la ridiculez del
amor. Vivir es una estafa. Que me devuelvan la
muerte.

Hendidura

Un surco poderoso se hiende en mí. ¿En qué
instante la tiniebla dispuso su acertijo? ¿Cómo
hilvanar la luz que se extravía? ¿Cómo expulsar
el silencio que quedó atrapado? ¿Cómo
apaciguar el aire alrededor de la herida o
restituir el hálito a los frutos de la sombra?

Sobre las pérdidas

Inútil el vuelo de la voz
cuando su ancha desnudez
se ofrece al tacto del silencio.

Inútil el río de la escritura
su pálpito desquiciado
el aire de las palabras
y su ilación con el vacío.

Inútil permanecer en la orilla
atado a la memoria de lo que no es.
Inútil respirar lo que no existe.
 

Un sueño

Estoy en el último barrio
de la ciudad  
que no tiene calles
sólo trochas  
entre ranchos
de tabla y zinc
y pisos de tierra
agarrados a la montaña

uno de los muchachos
me invita a su casa

(cerca hay una riqueza oculta)

me da miedo
pero accedo a acompañarlo

él entra por una puerta
que vigila otro joven
trato de seguirlo
pero el joven me lo impide
el otro se voltea
y con un gesto le indica
que me deje pasar

El colgado

Dicen que en el pinar
un cucho se colgó
después del mediodía

fui a verlo
(a distancia)

tensa la cuerda
como arrodillado
la cabeza caída   
el mentón contra el pecho
parecía rezando

El hombre  
cuando salió de la casa
les dijo a sus hijos
“me voy a encontrar
con una novia
que me conseguí”

y salió del rancho
por el camino que conduce
a la torre
hasta un pino alto
que hay al otro lado
del alambrado

Osama

Le dicen Osama

es viejo
de ojos azules

de cabellera y barba
entre blanca y amarilla

Lleva dos machetes
y una sierra
colgados como alforjas

aparece fuera de la carpa
instalada cerca de la quebrada
donde en unos minutos
se filmará la escena
de las lavanderas

la carpa a un lado del camino  
que todos los días recorre  
para bajar y subir
a su casa en la montaña:

“soy ser de luz
un enviado
de las estrellas
un extraterrestre

La tempestad

1

Voy hasta el rancho
donde vive Sebastián  
el niño-joven que escogieron
como extra
y ahora ayuda
a los de producción

necesitan a Fercho
su hermano medio
que hizo unas cometas elegantes
para una escena

sale en pantaloneta

en una hamaca
en el corredor
está Antonio su papito

“No puedo ir ahora
anoche la tempestad  
nos mojó toda la ropa

y le ahogó tres pollos
a mi mamita
sólo nos quedó uno

En favor del poetastro

En Las falsas confidencias, Marivaux aconseja sembrar en todos los espíritus las sospechas que necesitamos. Una de estas sospechas necesarias es la que debemos provocar en el poetastro, induciéndole a que piense que lo juzgamos poeta. Cuando consigamos tal cosa, habremos respondido a una exigencia social y, qui­zá, hasta individual.

Poesía en el cuarto

Una leve brizna de hierba me acompaña
sólo ella para la noche
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Miro su verde pelusa
el frágil tallo que se balancea
su misterio sin perfume
sin ostentación
que nada diría en el tramado de los pastizales
Sin embargo vela conmigo
lleva la fatigosa soledad liviana
esta leve brizna de hierba
suspendida en un jarrón sobre la mesa

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