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Octubre de 2006 - Año 3, No. 7 - 8

 

DESDE LA OTRA ORILLA

Antología Poética

JORGE GARCÍA USTA

 

BALADA DE TERESA TÁNGER

No hubo mujer bajo estos soles
como Teresa Tánger:
mitad cedro, mitad canoa.

Era bella, inclusive al despertarse
Y después de comer ese pobre trigo nativo.

En las esquinas, a su paso,
hombres sudorosos
interrumpían las liturgias del comercio
                              y maldecían la muerte.

Era una forma ansiosa.
Procedía de una furia vegetal.

No la salvó tampoco su belleza.
Ahora, a los 80 años,
a diferencia de otras que fueron feas y felices,
Teresa Tánger sueña sola en el piso 15
rodeada de zafiros derrotados.

Y sólo piensa en ese arriero de Aleppo
que el 7 de agosto de 1925
la miró con ganas y en silencio

tres segundos antes de que su padre
la enviara al destierro de la trastienda.

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