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Julio de 2009 - Año 6, No. 13-14

 

JOSÉ M. BORRERO NAVIA
(A. NICIAS CALASPARRA)
(Colombia)

Ha trabajado durante tres décadas en la defensa de los derechos ambientales. Investiga, escribe y publica artículos y libros sobre Derecho, Justicia y Política Ambiental. Ha dictado conferencias y dirigido seminarios y talleres en los cinco continentes.

Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, Master en Derecho y Política Ambiental de la George Washington University (USA). Fue becario del World Wildlife Fund (Washington, 1986-87) y de la Inter-American Foundation (Washington, 1992-93). En ejercicio de su profesión ha servido como consultor de las Naciones Unidas (San José, Costa Rica), de Greenpeace (Washington, USA), así como de instituciones nacionales. Desde 1989 y durante cuatro años trabajó como Director Legal del International Water Tribunal, IWT, con sede en Amsterdam, Holanda. También fue Coordinador Legal del Tribunal Centroamericano del Agua, en San José, Costa Rica, entre 1998 y el año 2000. Ha tenido a su cargo el Centro de Asistencia Legal Ambiental, CELA, con sede en Cali, durante 15 años.
Actualmente trabaja en dos fincas agroecológicas en las cercanías de Cali y escribe poesía.

Website: www.joseborrero.com


DULCINEA

a María Antonia Garcés

Cuatrocientos años de cabalgadura
contra endriagos, follones, malandrines
han sembrado la tierra de nobles caballeros
desfacedores de agravios
sufridores de encrucijadas y encierros

de las encrucijadas vienen los disidentes,
los iluminados, los blasfemos,
los poetas, señor, los poetas
de los encierros salen los locos, los delirantes,
los místicos, los ascetas

locos muertos de miedo no salen del encierro
es demasiado tarde para un nuevo delirio
locos cansados, muy cansados, tampoco salen
el encierro es dulce llanura de encantamientos

locos de remate no pronuncian verbos
porque el verbo se hace carne
en los aluviones del deseo

los místicos no pronuncian una sílaba
afuera asedian infiernos

en bancarrota
adentro el silencio afina la nervadura del confinamiento

los locos callan

los delirantes no callan
una y otra vez dicen que puede y debe ser posible
convertir
cada palabra en una cosa porque han visto palabras como
abejas en vuelo nupcial llegando hasta los oídos más
sordos

los ascetas tampoco callan
una palabra de amor incendia sus cabezas tonsuradas
locos de amor, locos de fuego
elevan plegarias de piedad por los amantes

de las encrucijadas vienen los disidentes
los iluminados, los blasfemos,

los iluminados vienen hablando solos
olvidan que sólo se habla con el otro
el mismo que habla de naciones pobladas
de virtuosos que sienten piedad por los que sufren
y se alegran con los triunfos ajenos
porque sofocan la envidia con sus almohadas

los disidentes vienen entonando
el verso inmarcesible
jubiloso
una general revolución por un general olvido
un general olvido por una general copulación
o viceversa

los blasfemos
todos han sido perdonados -
predican que no hay nada que temer
el juicio final es una fiesta de disfraces
con brujas tan ebrias como poetas

los poetas también blasfeman

los poetas, señor Cervantes, los poetas
vienen con palabras altisidoras
melisendras
metáforas de la cola de algún cometa
que enciende estrellas en los confines del
cielo

vienen, señor, con Dulcinea
la más hermosa
la sin par
la encantada y desencantada palabra
que nos configura o prefigura
en ínsulas de oro,
lunas con la boca pintada
o desventuras
sellando nuestra alianza de palabra y obra.

De: Otras máscaras

 

 

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