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Julio de 2009 - Año 6, No. 13-14

 

FELIPE BENITEZ REYES (1960)

DIARIO DE GUERRA

 

1

La madrugada es honda, y los aviones
acaban de pasar, quebrando el bosque
de estrellas silencioso.
Crepita el fuego
como una atormentada
memoria, y funde el oro
del pasado en nosotros
los oscuros, que miramos la noche
como miran los lobos
la sombra del furtivo cazador.

 

2

Oímos un disparo detrás de Cerro
Grande. Volaron las perdices, y en el aire
quedó por un instante el eco errátil
de la detonación: un vibrar hueco.
Parecía que el mundo
resonaba confuso en el vacío.

3

Han pasado de largo los camiones.
Llevaban a los jóvenes al frente.
unos iban cantando, como chicos
que van a la vendimia o la verbena.
Iban otros sombríos,
sujetando el fusil como quien toca
un frío talismán contra la muerte.

 

6

Hambrientos, y ese mirar en sombra,
heridos y confusos, han llegado a la plaza.
En el balcón consistorial
ondea desgarrada la bandera
y el reloj marca un tiempo
de hace más de dos años.
Aquí mismo bailaron
con sus novias vestidas de domingo.
Aquí hicieron apuestas
en torno a la bebida y a la caza.
Ahora vuelven hambrientos y confusos,
heridos de metralla, de sombras
imborrables, regresados
del lugar en que tienen las tinieblas
el rostro de un muchacho que también
bailaba con su novia en una plaza
no muy distinta a ésta, en otro tiempo
que parece lejano como un sueño de siglos.

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