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Julio de 2009 - Año 6, No. 13-14

 

IV CONCURSO RED DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS COMUNITARIAS DE CALI

TERCER PUESTO
ANUAR BOLAÑOS

Nacido en Santiago de Cali en agosto de 1963.
Se graduó de Bachiller Normalista y trabajó en Educación Especial durante 10 años, rehabilitando niños ciegos y sordos en su ciudad natal.
Vivió durante una temporada en Holanda donde realizó un curso sobre Terapia de Lenguaje.
Más tarde se vinculó al Instituto Popular de Cultura en las escuelas de Artes Plásticas y Música.
Recibió diploma de Psicólogo de la universidad del Valle de Cali en 1995.
Fue finalista en el concurso "Las 700 del Ego" de la revista El Malpensante con el cuento "Soliloquio".
Ha pertenecido a diferentes talleres literarios y publicado poemas y otros textos en revistas literarias y periódicos.
Ha leído sus poemas y cuentos en recitales en varias ciudades.
Tiene escritos tres libros de poemas y uno de cuentos cortos, (inéditos).
Actualmente se desempeña como maestro de inglés en el Centro Cultural Colombo Americano de Cali, donde ha trabajado por cerca de 20 años.

Título del poemario: Las divas

NADIA SAVATER

La vi por primera vez hace 15 años
su rostro era una máscara infantil
heredada de los Nukak Makú
pómulos alborotados, cejas evadidas
labios en algarabía de rosado mate.
Su voz era un caudal fluido
cada palabra parecía recién nacida en su boca
y no había en su corazón más que ventanas abiertas
para mirar el horizonte o el arribo de la aurora.
Me dio un beso y le perdí el rastro.

Hoy reaparece y su máscara tiene ojeras y un par de verrugas,
la boca le funciona como un buzón a la inversa.
Terminó una carrera y un postgrado,
tiene métrica al hablar y bebe con el dedo parado,
su voz es una amalgama de citas, su mirada un puñal.
Admito que su cuerpo aún es una rivera luminosa
un tesoro dormido, un ángel por liberar.
Se conecta con sus delirios a través de la cannabis
y alguna vez intentó huir de la vida
por la puerta trasera.
Perdió el ritmo al danzar y cacarea cuando canta.
Por su sexo trasegó un ferrocarril de cavernícolas.
Tiene 30 años y suplica la llegada de un Príncipe Azul
aunque a diario le arroja veneno a los ojos
a cualquier hombre de carne y hueso
que se le plante en frente.
Nadia me hace llorar y me deja vacío como un cántaro inservible.

STELLA KOVALTOK

Me siento en el café a conversar con La Polaca
su español entreverado
me lleva a una bifurcación nómada
el contenido de sus palabras es tradicional,
predecible, un tanto cursi.
Su acento podría ser sensual
si no saliera a través de sus dientes amarillos.
Su pelo militar, sus rasgos angulosos
y su barbilla acanalada sugieren más a un varón
que a una mujer de las tierras del Papa.
Su rostro podría aparecer
en la portada de una revista farandulera
o un manual de construcción de maniquíes.
Es linda pero tan pequeña y flaca
que imagino a una muchachita
en un campo de concentración urgida de abrigo.
Los ojos azules le resaltan su palidez lunar
y son tan brillantes que no puedo mirar hacia
adentro. Quisiera fotografiarla desnuda
o ver su espalda sangrando después de los latigazos.

Cómo podría amar a una mujer como ésta?
Sus besos son tan quebradizos y nunca para de
hablar. Su fortaleza radica en los fogonazos de la piel.
Quiere imitar a Indiana Jones
paseando por la manigua colombiana.
Viene huyendo de su marido alcohólico
y de tanto comer queso tiene la cara llena de
granos. Si supiera bailar la llevaría a la taberna
hasta el alumbramiento del alba.

Será mejor que me concentre en lo que dice
no vaya a ser que le dé otro ataque
y me arroje el café sobre mi única camisa limpia.

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