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Ir a Contenido Julio de 2009 - Año 6, No. 13-14 |
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IV CONCURSO RED DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS COMUNITARIAS DE CALI
SEGUNDO PUESTO
JAVIER ZAMUDIO (1983)
Actualmente estudiante de la Lic. En Lenguas Extranjeras e investigador en el área de didáctica de la escritura. Participó en el programa Intersticios Literarios de la Sala de Arte y Cultura, del Centro Cultural de Cali con una exposición sobre vida y obra de Charles Bukowski (Bukowski una literatura suburbana. 2007) Ha publicado entrevista al profesor e investigador Daniel Cassany (La Palabra. 2008).
Ha escrito tres libros de poesía: El infierno de los otros, Charcos de poesía en un océano de fuego y Desde el ocaso de tus piernas al crepúsculo de tus besos.
Seudónimo: Wswaldo Gigino
UNA PREGUNTA DEL TAMAÑO DEL CIELO
Je suis l'enfer de ta pécheresse
a M. E.
¿Me dejas amarte,
Ir más allá de lo que quieres,
Ser lo que no quieres pero deseas.
Invadirte,
Hacerte un poquito mía,
uno de tus cabellos,
Algunas de tus sonrisas,
Ser tu infierno
O tu cielo,
Ir por tus piernas aceleradamente
Y estrellarme con tu cintura,
Ser tu mar,
Tu mango,
Tu sueño,
Tu verso,
Me dejas...
Ser tu locura...
Alguno de estos días
En que te levantes pensando en mis ojos?
Del libro Desde el ocaso de tus piernas al crepúsculo de tus besos.
EMBOSCAR A LA MUERTE
Había que ejercer la guerra
y era una locura para todos.
Algunos no queríamos,
pero, no quedaba nadie a quien contar
nuestras penas.
Dios se había marchado.
y en su remplazo
un hombre por la radio
nos hablaba:
"hay que ejercer la guerra" decía.
Él parecía el único hombre vivo,
además de nosotros,
nuestro último contacto con
la realidad,
nuestro último suspiro de vida.
A empuñar las armas - dijimos entonces -
a emboscar a la muerte por la espalda.
Del libro Viento de Retorno, actualmente lo estoy escribiendo.
EN EL RÍO DEL TIEMPO
En el río del tiempo
descubrimos de pronto
desnudos, cadavéricos, nocturnos
nuestros cuerpos.
En el río del tiempo
nos extraviamos y navegamos sin descanso
Náufragos sin rumbo
hasta que la muerte nos llamó
y entregamos, a ella, nuestras propias armas.
En el río del tiempo
conocí el olvido, me bañe con el néctar
que alimenta al corazón y extrañé al amor.
En el río del tiempo
floté, rostro al abismo
mirando como se hundía mi alma
en el umbral del recuerdo.
Del libro El infierno de los otros.