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Noviembre de 2007 - Año 4, No. 10

 

 

LA NOCHE DE LA VENTANA PARDA
Elizabeth Vejarano Soto

EL MATRIMONIO

Hay mapas que no llevan a ninguna parte y
excusas para tomar otro camino.
¿Cómo salir corriendo con las entrañas
llenas de vida o detenerse con la convicción
de que ya no hay tiempo
para amar más el vacío?
Ha de quedarse la niña escondida bajo la
mesa y sobre ella brillará la mujer que suple,
completa y se dona a sí misma:
Es el cuadro de mi madre, sosteniendo la
sonrisa de la casa, de espaldas al sol.
El querido, el de rostro lejano, el que es
coincidencia y vaticinio, no convoca mi
apetito, pero es ancla para esta furiosa barca
que estrecha el fondo del mar.

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