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Ir a Contenido Noviembre de 2007 - Año 4, No. 10 |
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HERNANDO ALDANA VELASQUEZ
Este Oeste, 21 de mayo del año 2004
Para Sandra
De Hernando, por supuesto
Vi la lluvia en tus ojos
desde la primera gota que perforó el polvo de la calle
la vi caer sobre la gente
hasta desocupar el parque
gozar la prisa en los zapatos
el sacudir de plumas de los pájaros
que dejaron el acicalamiento para más tarde
la vi remojar la ropa en los alambres
cerrar puertas, abrir paraguas
la vi haciendo arroyos, limpiar las calles
Vi la lluvia en tus ojos
desde que llegaste con la puntualidad de una gotera
la vi empapar las tejas
encharcar la calle
y regar la terca brizna de hierba
apretujada en la grieta del muro
La vi salpicar el iris donde me mirabas
y te miraba gota a gota
la vi estallar contra los vidrios sin romperlos ni mancharlos
la vi correr a chorros por una espalda en estampida
porque la lluvia no existe hasta que no moja
Vi la lluvia evaporarse en tus ojos
y desaparecer hasta quedar grabada
en la comisura de tu risa
y ahora, tan solo su breve asomo a la memoria
me devuelve a la fresca zozobra del orden alterado
vi la lluvia en tus ojos.