Obsesión

 


Ya no es posible el verso
cuando todos los versos del mundo están escritos.
Dijeron unos que la tarde estaba
risueña como tú
y otros dijeron que la noche inmensa
cabía en tus pupilas cuando decías "no".

Yo pienso ahora con serenidad
que no está dicho todo,
faltan palabras y concentraciones,
largos estudios y meditaciones,
retiros en los claustros o destierros
para empezar de nuevo esta parábola:

Estás de pie sobre la tierra insomne
vestida simplemente (o desvestida)
con el cabello azul serpenteando
con la inmensa pregunta que formulan
los profesores graves en las aulas.

Mas yo tengo la clave
en el recuerdo alegre de tu risa
y en la misma tristeza de sentirnos tan solo
y pensar
que el mundo ha renacido cuando miro
tus senos, tus rodillas, o la sombra
que proyecta tu vientre entre tus muslos.

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Autor: 
Diego Calderón Jaramillo
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