Tankas de Midaregami (Cabello enredado)

Que la prueba recaiga en el poema.
¿Quién se atreve a negar el rubor
en la flor del campo?
¡Cómo nos conmueve
una insumisa en primavera!
---

¡No eches culpas!
¿Si levantas un poco la vista
podrás dejar de percibir
el trazo de carmín perpetuo
bajo los ojos de la mujer?
---

Con delicadeza,
empujo y abro la puerta
que llamamos misterio:
estos pechos llenos
sostenidos por ambas manos.
---

La luna madruga en la noche
sobre los campos florecidos,
de algún modo siento
que me esperaban,
y entonces llegué.
---

Con lágrimas en los ojos
pides clemencia,
miro la luna menguante
que se refleja
en el lago vacío.
---

No me preguntes
si ahora escribo poemas:
Soy como
las cuerdas de un koto,
mudo porque no tiene puente.
---

¡Con esta hacha
rompo mi koto!
¡Escucha!
¡El ruido de la muerte!
¡El fragor del poder de Dios!

---

Perplejos,
estos labios frescos
rozan un loto blanco:
¡Sus gotas de rocío
están casi congeladas!
---

Una hilacha de nube,
no más,
en el firmamento,
como si algún salmo
mostrara el camino.
---

Miles de cuerdas,
de cabellos negros negros
todos enredados, enredados:
y también confusos,
los pensamientos de amor.
---

Mi amiga llegó a la poesía
después de brutal fogueo,
yo solo tengo
el luto de la muerte
delante de mí.
---

¿Fue ayer
o hace mil años
que nos separamos?
Aún siento tu mano
sobre este hombro.
---

Para martirizar
a los pecadores incorregibles,
Dios me concedió
esta piel de nieve,
esta larga cabellera negra.
---

A través de las cortinas
en este lecho de enamorados,
contemplo
cómo se despiden las estrellas
en la vía Láctea.
---


Akiko Yosano le dió nuevas formas a la tanka, la forma más conocida de poesía japonesa por 1200 años. La convirtió en una forma poética moderna al alejarse en sus poemas de la forma clásica que la precedió. Su colección de tankas titulada "Cabellera enredada" (Midaregami), publicada en 1901, tuvo un impacto muy favorable en todas las áreas de la literatura japonesa, al darle vida al romanticismo justo cuando los principalesa autores se dedicaban al naturalismo.
Las tankas de Akiko, enormemente creativas, a veces de contenidos revolucionarios, rebosaban de las tensiones de la vida. Fue la primera poeta japonesa en glorificar el cuerpo femenino, defendió a las mujeres que se entregaron a la carne, al tiempo que atacaban a los diletantes de la moral. Akiko se inclinó por los oprimidos, y resonó en la mente de los sacerdotes, los cortesanos, las bailarinas, los dolientes y las amas de casa.

Versiones de Armando Ibarra basadas en las traducciones al inglés desde el japónes de Sandford Goldstein y Seishi Shinoda, publicadas por Charles E. Tuttle Company Inc. en 1987.

Sección: 
Autor: 
Yosano Akiko
Número: 
Traductor: 
Armando Ibarra