La fábula de Esopo

Has contado siempre lo necesario
para que no supiera nada de ti,
como el trapecista que esconde las manos
o los ojos nublados de un niño
al pedir el más secreto deseo
a una estrella fugaz.

Como los paisajes de estampas sombrías
de los poemas de Poe,
o los tantos “¿me recibes?” fallidos
que he tratado de enviar
a través de esas falsas coordenadas
a la recámara de tu estación espacial.

Como el cojo que está a un paso
de no dar el siguiente.
Actúas como lo hacían los tigres rojos
de las visiones de Blake.
Como las palabras, que esquivan

lo que quieres decir.
Como el viento, que barre
(a deshora)
lo que queda de mí.

Pero esta vez es la última
que te quiero para siempre.
Yo no seré más el ruiseñor
que instigado por la golondrina
en la inspiración de Esopo
alcance a entender que el amor
sea un mero poema sin adorno

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Autor: 
Gloria Castro Ballester
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