Ganadoras Gran Premio Ediciones Embalaje

Ganadoras gran premio ediciones embalaje encuentro de poetas colombianas. Antología / Compiladora Clara Schoenborn. Edición Gustavo Ibañez Carreño. Bogotá: Uniediciones, 2018.


Este libro presenta la poesía de veinte autoras que el lector tendrá la posibilidad de descubrir o revisitar. Quizás no haya mejor presentación para sus voces que la de la imagen central de un poema de una de ellas: dice Luz Ángela Caldas que "Babel es un palomar del que parten aves nocturnas" Así, este libro es esa torre de lo múltiple, de la que parten veinte certeras voces, cada una en una dirección distinta. Sería, por tanto, imposible hablar de cada una en una breve reseña. Puedo anotar, sin embargo, junto a la ya mencionada diversidad, que hay también temas y ciertas devociones que hermanan estas voces. Por una parte, la aparición de personajes femeninos a partir de los que se reconoce un linaje histórico afirmado por el papel de la mujer: Eva, Antígona, Electra, Hipatia, Policarpa. Por otra, la identificación entre escritura y cuerpo, como si acceder al privilegio de lo primero tuviera, necesariamente, que pasar por la recuperación de lo segundo. Aparece también nuestro país en su imagen desgarrada, ya en su paisaje de "vientos horrorizados" del poema de María Tabares o en su presentación simbólica de tristes contrastes, descrita por Patricia Aguirre al decir que patria es "este instante en que mueren los rostros viejos de los niños desarmados".

Constituye otro tema recurrente la búsqueda del nombre exacto para el reconocimiento de uno mismo en la condición y la misión femenina, algo que explora Clara Schoenborn en su poema "Declaración de identidad'' En fin, hay aquí una reunión de poéticas y acentos, cuya lectura es una invitación que promete dejarnos paladeando el verso de una de las autoras incluidas, Adalgiza Charria, quien dice que Ya no hay diversidad que más me alumbre/ Que los múltiples tonos de las insumisas.

Andrea Cote


Aquí va una muestra:


Cañón del colorado

el senderito
a la vera del abismo
se llena de aspavientos

en el rojizo acantilado
resaltan sueños
del ave crepuscular
que desciende lenta
y segura
frente al pálpito
en éxtasis

Teresa Alzate Sanders


El misterioso encantamiento de sentirse útil

Las horas pasan,
en la penumbra se va apagando el pedaleo de la vida
y en despertar pareciera que las hadas
hubiesen recreado el saludo del sol entre los lienzos.
Tú, máquina de coser,
que supiste del secreto encantamiento de sentirte útil
mientras tu canción nos arrullaba
las luces de la ciudad parecían encontrar su hogar
allí, donde el silencio florecía al ritmo de tu voz.
Sueños que iban trenzando abrazos
huellas que iban tejiendo instantes
presentes en mi infancia donde te yergues majestuosa.
dueña de mis días, cuando ya no enhebras las noches de vigilia
y olvidaste la danza que dibujó la sonrisa de mi madre,
quien ahora hilvana su existencia
entre los hilos del sin-tiempo.

Adela Guerrero Collazos


Un minuto para las seis

En esta cama hay melodías
bajo la sábana
trota en silencio un caballo.
En esta cama ensaya la muerte.
Aquí dentro hay una casa
besos
una historia.
Sobre la almohada algo se devuelve
algo pregunta a gritos
pero siempre resbala.
En esta cama soy junto a mí —desconocida.
Tengo nombres que jamás recuerdo.
No hay punto de retorno en esta cama
todo es viajar y viajar hacia mí misma.
Aquí dan las seis y comienza el mundo.
Un mundo de aguas estancadas
                              sin locura
donde nadie cuenta su verdad
                           su pesadilla.
 

Clara Schoenborn


Tenía que haber una puta
que no sufriera tanto.
Se desnudaba dichosa
trepaba sobre el caballero de turno
o soportaba su peso
—cualquiera que fuera—
se movía dispuesta
acompasada
disfrutaba y premiaba
al que quería repetir
Tenía en la mira
al vecino y su hijo
tarareaba un himno
mientras esperaba
que abrieran la ventana.
Qué picaros los ojos del taxista
y qué bien dotado
estaba el profesor.

Llevaba en sus nalgas
el movimiento competo del pueblo
era la única de allí
que vivía feliz
 

Martha Patricia Mesa


Balada de los angeles caídos

Se alquila paraíso en ruinas
Juan José Arreóla

Bienvenido Ángel,
el paraíso está en ruinas.
El principe y la princesa
sacrificaron la paloma
para arrancarle el corazón.
Ingenuos, creyeron así
poseer el secreto del amor.

Ya ves Ángel,
aquí sólo quedan colillas de cigarros
y este libro con sus páginas abiertas
esperando quizás en vano
al lector que reconstruya
la geometría del jardín.

¡Oh Ángel,
quieran los dioses que seas analfabeta
o que tu lenguaje sea polvo de galaxias muy lejanas
para que muera contigo en el olvido
el Paraíso,

Meisy Correa


1

hilo rojo
sobre el desecho de la lluvia
hilo rojo
sobre la costura de los muertos
hilo rojo
sobre su boca marchita

Patricia Aguirre

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Autor: 
Clara Schoenborn
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