El pan

Nombre de la alegría, olor nuevo de los trajes de lino,
metamorfosis de la semilla de las lluvias,
cacique de los manteles iniciadores del recuerdo,
hermano de las garrafas color de garza
en los óleos antiguos de comedores deshabitados.

Favor caliente del trigo,
favor dorado, favor real del trigo,
mayorazgo del trigo.

Holocausto de la espiga en la piedra
gastada de los umbrales familiares.

Vino el pan de las anchas playas moradas
cuando la pleamar de la noche lavaba en despedida
los últimos bajíos de la madrugada
Las frondas vegetales del viento
levantaron en el aire las más finas arenas
y sus aristas pequeñísimas se doraron
en las cribas colosales del sol.
De ahí su reminiscencia branquial,
pues el pez convivía con las arenas
y el misterio insólito de los ojos de esponja
en medio de la urdimbre afanosa de la miga.
De ahí su aire curtido de chalupa
dispuesta a iniciar largos viajes misteriosos
sobre las vetas antiguas en la madera
de las mesas despintadas de las cocinas.

El segundo nacimiento del pan fué en el fuego
 cuando estaba sobre la piedra inicial
como una paloma fría,
y las hiedras quemadas de los hornos dominicales
que se caldeaban en el fondo de las casas,
junto a las parras retorcidas
y a las jaulas olorosas de los canarios,
se alargaron hacia él para la ardiente comunión.
¡Ah! la pequeña marea de rumor creció entonces
y la orla tierna se endureció en su calor de oro
reteniendo
el secreto blanco de las hostias,
la castidad de sus semillas de miga.

Y fué la mesa de pino el tercer nacimiento,
cuando las manos
lo partieron como a un tallo de apio:
y el racimo del gozo
se desgranó de golpe
sobre las bocas despertadas del hambre.

Sección: 
Autor: 
Marta Traba
Número: 
Notas: 
Tomado de Historia Natural de la alegría. Buenos Aires: Editorial Losada, 1952 (poesía).