Chanclas

Palomas revoloteaban en el tejado de la casa,
Cerrada, oscura, no parecía vivir en ella nadie.

Adentro se oía un chancleteo sobre tablas,
Tal vez los pasos del nebuloso Nadie.

Un tic-tac de reloj sonaba en un cuarto vacío,
Se desvanecía luego, no se oía nada, nadie. 

De noche alguien escuchaba golpes en la puerta.
Adentro susurros de mujer, jadeos de Nadie.

Un ventarrón abrió un día las ventanas, alguien
Forzó la puerta, registró la casa. Nadie.   

No se oyeron más pasos, relojes, ni murmullos…
Las palomas se entraron, invadieron la casa de Nadie.

Cuando llueve, sobre la hojarasca húmeda del jardín
Se escuchan unas chanclas. No se ve a nadie…

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Autor: 
Ximena Gómez Becquet
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