La felicidad del odio

Creí ver en tu sombra
un animal dormido: somos hermanos
mutilados
del hambre y la tecnología.
Así la historia: nada nos queda
más allá de este odio cuyo calor
establece las distancias
necesarias
con la muerte.
Es algo similar
al carnoso paladar
del místico
ante la nada: la almendra del vacío.
Odiar, por ejemplo,
el peso de la estatua
sin la cual el espacio
no sería espacio. Odiar
sin temor
el sonido de la hierba
mientras un cuerpo leve
la pisa. La felicidad del odio
es ésta: eliminar del tiempo
la música de lo posible.

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Autor: 
Alberto Santamaría
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