El joven habla en el umbral

Hagan sonar más fuerte las campanas
que ya se acerca la hora
y aún no vienen los demás
y la mesa está servida
y no podemos dejar los alimentos
secarse al sol, abandonarlos
a los animales.

Que suenen más fuerte,
no importa que las copas estén rotas,
que se angoste el agua en el cuello de las botellas
y no tengamos con qué vestirnos de fiesta;

que suenen más fuerte las campanas
por las cosas que no se cumplieron,
por lo que se perdió y se dijo
durante ese largo silencio.

Vengan, vamos a apresurar el vino en la garganta,
que el aire está lleno de partículas de Dios
pero la fiesta es de los hombres.

Sección: 
Autor: 
Javier Peñaloza
Número: