El ego aplasta al vate

¡luces              cámara             inacción!

invitado a representar
Hágase el poeta

llegué a las tablas
pavoneándome
como el oficinista actor

las miradas
eran urdimbre alimenticia

en el escenario
encarné al gran escribiente

era una urna
llena de muebles antiguos
roídos y frágiles

de pronto, me dicen
—aquí no es

pensé: ya lo había pensado

nadie entra ya en esas metáforas
solo sirven para exhibiciones de museo

—sí señor, venga, es por otro lado

me condujeron a un auditorio
amplio, lineal
lleno de vitrinas luminosas

            pero
ya no había remedio
            el hilo, perdido

desde entonces
            vago extraviado
                        en el laberinto

Sección: 
Autor: 
Armando Ibarra
Número: