Noche de películas

Veámonos mañana donde siempre.
mi fantasma estará esperándote como todas las noches
en la esquina de tu casa.

Atrás de ese árbol cómplice
Que aprendió a ocultar mi espacio vacío
Mientras tú llegabas.

Prometo que voy a llevar mi cuerpo
para que no veas la soledad que me queda en el alma
al sentirte tan lejos cuando te abrazo.

Me pondré la camisa, esa con la que te gusta verme.
Lo bueno es que es de color negro
disimulará muy bien la sangre que brota del espacio
donde quedaba el corazón.

El otro día que nos vimos lo arranqué
y lo puse dentro de tu bolso sin que te dieras cuenta.
Quise que fuera una sorpresa.
Desde entonces, nunca me has dicho nada.

No sé, si mi corazón quedó refundido
entre labiales de dudas o el rímel que maquilla tus lágrimas.
La verdad es que el bolso de una mujer
es una transgresión al espacio-tiempo de las cosas.

No tenía más para darte.
Lo único sincero que había en mí, ahora es tuyo.
Supongo, que no era lo que esperabas.

Pero no quiero verte triste por mí,
los espacios vacíos siempre se llenan,
nada como tres metros de tierra y unas cuantas flores encima,
Parar curar el dolor.

Mientras, no olvides que mañana
Nos volveremos a ver en el lugar de siempre.
Recuerda que es noche de películas. Yo las llevo.
Tú, encargarte de estar ahí
a la hora en que la soledad nos espera.

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Autor: 
John Raigoza
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