El junco

El cultivo de caña silba
profundo en la sombra.
Los tallos ciegos, solitarios,
escuchan la noche.

Las voces se apagan en la garganta.
Apenas un susurro se deja oír,
quizá, un nombre.
Nadie contesta,
no hay nadie.

Solitarios están los tallos de caña.
Solitaria la vida.
La noche llega y sólo queda
el murmullo dulce del viento.

Autor: 
Harold Kremer
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