Tocando el centro

La idea de un dios-eje o de un círculo
como fuentes particulares de una misma
representación luminosa.

Salma Vilmek

La nada rige al todo. Dios es la Nada. La Nada es el anillo.
Edmond Jabés

I

Estamos comprometidos
porque estamos conectados a aquello
que nos sitúa dentro de esta realidad.

Lo mismo puede ser el tiempo
que el aro del espacio.

La línea que trazo en la pared
es el fin de lo que he sido.

II

Aquí no hay nada que entender
ningún orden.
La idea de un objeto es más grande que el objeto.

Y no hay nada en el destino.

No puedes definir el centro.

III

Me aproximo
a ese punto de ausencia
en donde el centro de gravedad ha sido movido.
Ese punto donde faltas.
Donde la muerte es una forma de ser.
La luz de una vela cuando ésta se ha apagado.

IV

He caminado en sentido contrario
para entender el reverso de lo recto
el grado cero en que extiendo la mano
y toco
nada.

V

A los hombres la muerte los protege
con un muro.
El núcleo
hace que se destruya
lo que a él se desplaza.

VI

Tan lejos como siempre de lo nulo
me aproximo a ese silencio.
La hora en que destruyo mis sentidos
si pudiera cerrarme a la destrucción
si pudiera
tocar el nudo en que se pudren mis nociones
(la idea como límite)
en algún lugar del círculo
cederá ese brillo.

VII

He vivido rozando lo vacuo
empujado hacia el fondo
por la misma ausencia en la que caigo.
Y me deslizaré en el núcleo puro donde se absorbe
entre esta noche y la eterna el devenir.
Nuestro ser como deshecho de algo.

VIII

Las flores crecen adentro de la realidad
también alrededor de su eje
zumban las abejas
entre antes y después
el vuelo es siempre inmóvil
y si el universo fuese esfera
para la flor
ella sería
centro.

El centro del ser es la cima del ser.
Me inclino ante una flor
y veo su ser creyendo observar su centro.

Autor: 
Marcelo Morales Cintero
Número: