Panorama

Si frente a tus ojos viene
a morir el pájaro,
si los hongos del otoño
cubren la página
y sientes el abrazo
de la hiedra
como la inmisericorde
anaconda
que tritura hasta el último eslabón de la memoria,
no desistas de tu sitio
en la contienda,
éste es el riesgo,
éste el precio
                         de las palabras.
Sobre el campo minado
crecen todas las flores del arca
y cuando esta lluvia se abre
nunca cesa
no esperes volver igual a casa.
Tu voz
es la parábola, la herencia
de Mahoma y de Yahvé.
Doce columnas de polvo vigilan
tu cama,
polvo sanguíneo y articulado,
establecido
en su espacio inapelable.
Mira correr el agua
de las futuras cenizas,
                                    estarás a salvo
en tu carne
mientras no dejes caer
los cuchillos
desde el sueño más oscuro.

Vuelve tus dedos al arpa.
Los siete dones del Espíritu Santo
vienen a escucharte,
yo también vengo
y me siento a tu mesa
aunque en una silla más pequeña.

Nadie puede evitar lo indetenible
si tus hojas
son larvas de tierra fértil,
si desde el fondo
                           de todos los misterios
tu pasos abren la luz
por donde la mía entra.

Autor: 
Mireisy García Rojas
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