Nirvana parece

incluso luego de aguaceros que rebotaban en apagones eléctricos para el espíritu incluso bajo la sombra de la mala mesa en los camiones asquerosos del transporte provinciano en la histeria de los sueños anulados de las manos amarradas del horizonte vacío del precipicio ordinario de la gloria de otros y el cortejo a la gloria obligatoria al triunfalismo caótico incluso cuando hervía en tu cabeza la raíz de ceiba de abedul de la niñez que no te perdonaba la paz aunque fueras tan sensata contigo misma tal vez por ser tan sensata contigo misma cuando esa espina de gacela que gana siempre su vida con un salto de azoro hacía trizas mi falta de altruismo mi desgracia original que no ofrece una flor ni algún asombro incluso sin ser evidente la inmovilidad absoluta la respiración incierta la estancia casi anónima incluso cuando todo estaba decidido y no era posible que surgiera yo sacaba la pasión del fondo de tus ojos estaba la pasión siempre digitable en las mínimas venas de tus ojos. 

Autor: 
Josué Pérez Rodriguez
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