Mujer de hule

La tarde se detiene.
Queda un poco de silencio,
pero no basta.

Se pierden las voces
por la avenida.
La música espera,
se extiende lejos.

Subo,
nada de jugar a los peldaños.
Más bien siento ganas
de quedarme
donde el aire acaricia
la ropa ahorcada.

Sigue inmóvil la tarde,
el aire con su música
en los cordeles. 

Autor: 
Yulexis Ciudad Sierra
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