Mariposas blancas

Hay un país lejano con mariposas negras,
con mariposas enormes como un enigma, inagotable
en su extraño revolar silente sobre la cuna de los niños.

G. Baquero

Anoche, mientras miraba una foto de mi hija,
supe que era un ángel. Los ángeles
tienen a veces dos manitas y dos ojos
que reconocen el silencio y la templanza.

Mi hija se hizo ángel un sábado,
a dos raciones de nostalgias y un abrazo gratis de felicidad.

Mi hija es un ángel
y juega algunas noches con mi barba reciente,
y sin que pueda remediarlo pregunta por sus alas,
por sus milagrosas alas de ángel.
Yo, como buen padre, le digo
que la noche es necesaria y hermosa
y ella sonríe.

Mi hija está tan distante de mí
que su aliento me llega cada treinta y cuatro días,
y cada vez, como si fuera la última,
la acaricio largamente hasta el cansancio
y el cansancio nunca llega.
Yo le acomodo las alas muy despacio
para que no despierte esa templanza
que lleva entre los ojos y la eternidad.

Anoche soñé con un pequeño ángel
—y sin saber por qué, sin conocerlo siquiera—
descubrí a mi hija caminando
milagrosamente iluminada hacia mí.

Autor: 
Ray Faxas Fernández
Número: