Lo supe por tus manos...

Lo supe por tus manos, una noche con sol:
la raíz del ciclón, del escondido temor de la turba,
del luminoso deseo del pez que nada río abajo;
comprendí, entendí por fin, no
fueron en vano el sudor, el desnudo,
ni en vano fueron el cimiento de la casa,
la ventana hacia los acantilados,
la unión del alcohol y el azufre,
el paso de las horas en papeles y tapices.
Verde y bermejo, preciso
entre el fluir del agua, a salvo
en un amplio golfo,
prolongado sueño que no desmaya,
aceite que en la lámpara no se consume.
Hubo un piano a orillas del mar,
una luz rasante sobre la superficie
que advertía del tenso amén sumergido.
Magia esparcida, dorada
vibración que un niño lee,
con los ojos cerrados, al borde del camino.
Lo supe, ¿por qué lo olvidé?

Sección: 
Autor: 
Carlos Barbarito
Número: