El tiempo

Los días se diluyen en la invisibilidad
Como el humo
Que enciendo para armonizar
Y que fumo
Para también ser invisible
Diáfana
Etérea
Eterna.

Los días se diluyen.

Pero no se diluye el tejido,
Imposible disipar los nudos trenzados
Las líneas escritas
Los llantos sembrados
Las risas cosechadas
Las canciones
Innatas marinas
Navegantes de aguas taciturnas
E insomnes.

Todo ello se queda,
Sus ondas se transforman
Y traspasan la atmósfera,
Lo sé,
Me lo recuerda el firmamento
En su variación:
A veces nube
A veces bote
O pájaro
O elefante
A veces,
Muchas veces,
Estrella inestática
Destello interferente
Gota pesada
Gota ligera
Fuego
Trueno
Luz, luz.

El paso de capítulos narrados por el cielo
No se borra.
Denotados quedan como pincelada
En la corteza del sauce.

La ciencia del movimiento
Se sumerge en estas letras y sus curvaturas
Como aprehensión prodigiosa.

No le creamos más a Gregoriano
En calendarios, los días no se encasillan.
Propongo entonces de vuelta
La otrora ciencia Maya:
“El tiempo es arte”,
Como hábito y profecía.

Sección: 
Autor: 
Natalia Arias
Número: