Cantando locamente en las montañas

No hay quien no tenga entre los hombres un especial defecto;
Y el mío consiste en escribir poemas.
Me he liberado de mil ataduras en la vida,
Pero esta debilidad todavía persiste.
Cada vez que veo un delicado paisaje,
Cada vez que encuentro un entrañable amigo,
Levanto la voz y recito la estrofa de un poema
Y me maravillo como si un dios se hubiera cruzado en mi camino.

He vivido la mitad de mi vida entre colinas
Desde el día en que fui desterrado a Hsun Yang,
Y con frecuencia, cuando he terminado un nuevo poema,
Asciendo solitario el camino hacia la roca del este,
Y reclino mi cuerpo en sus orillas de blanca piedra;
Y arranco con mis manos una rama de verde cassia.
Mi insensato corazón sobresalta valles y colinas,
Las aves y los monos bajan a observarme.
Temiendo convertirme en un motivo de risa para el mundo
Elijo un lugar poco frecuentado por los hombres.

Sección: 
Autor: 
Bai Juyi
Número: 
Traductor: 
Bernardo Gómez