Avenida del Puerto

Sólo un tendón de grúa
pudo arrancar de un tajo
al framboyán sorprendido.
Por la Avenida del Puerto
es trasladado sobre la
espalda de un camión
—hijo del palimpsesto y la inventiva—
hacia su parterre de cemento,
sitio donde brindará sombra
cubana al viajante de los cruceros.
Bien se sabe que uno de
diez logra resucitar al
prender sus venas
en la roca de petróleo.
Pero el Puerto de La Habana
merece ramilletes de púrpura
que hinchen más tarde
la postal y el obturador.
Si volviera de la muerte
el pintor Jay Matamoros
no hallaría en el repatriado
motivo para la estampa.
Su ojo naif solía detenerse
en la copa silvestre que amparaba
al guajiro en la tregua del mediodía,
lejos del salitre que ahora
empaña a la flor de sangre.

Autor: 
Liuvan Herrera Carpio
Número: