Rosas

En aquellas semanas de pleno verano
cuando las rosas en los jardines comienzan a perder las esperanzas,
las enormes rojas, blancas y rosadas:
los pétalos interiores envolventes se tornan cancerosos,
los de los bordes se marchitan
o ya en el suelo, abatidos sobre sus dorsos femeninos
reposan sobre los duros lechos de tierra revuelta,
en ese momento qué terrible expresión en sus rostros,
una expresión del tipo ¿todo valió la pena?,
sufrir aquí de una muerte lenta frente a todo el mundo
en el jardín de una casa de huéspedes
en un pueblo inglés del circuito provincial,
para expirar de putrefacción progresiva
a plena vista de todos los vecinos que por aquí pasan,
el delgado cartero, el carnicero regordete
(gracias a Dios que los niños no ponen cuidado)
los rostros giratorios en las ventanas de los buses,
y ahora este extranjero mirándonos fijamente por encima de la pared,
el cabello despeinado, una bufanda suelta alrededor del cuello,
escribiendo en un cuaderno, escribiendo sobre nosotras sin duda,
acerca de lo horribles que lucimos bajo el sol fatigante.

Sección: 
Autor: 
Billy Collins
Número: 
Traductor: 
Armando Ibarra