Incendiario

Horas de pedernal. La muda caída
de piedras a nuestro alrededor, corazón
contra corazón, nosotros en la frágil
barcaza
que se pudre en el húmedo transcurso
de la noche.
Nada queda. El ojo frío
se abre al frío,
mientras una imagen de fuego
corroe
la palabra
que se agita en tu boca. El mundo
es
lo que le confías, sólo estás

en el mundo al que entra
mi cuerpo: ese lugar
donde todo falta.

Sección: 
Autor: 
Paul Auster
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