Horóscopos para los difuntos

Todas las mañanas desde que desapareciste para siempre,
leo a diario sobre ti en el periódico
junto con los resultados de los deportes, el clima y el resto de malas noticias.
Algunos días me recuerdan que hoy
para ti no es una época de apasionado romance,
ni las metas educativas van a ser un reto,
ni necesitarás ser discreto en el puesto de trabajo.
Otro día aprendo que no deberías perder
la oportunidad de viajar y conseguir amigos nuevos
aunque nunca te importó mucho nada de eso.
No puedo visualizarte enfrentando problemas nuevos
con una actitud positiva, pero definitivamente no
lo harás, ni nada parecido, este día laboral de marzo.
Y lo mismo ocurrirá con la diversión
que pudieras encontrar en actividades grupales,
algo muy probable de atribuir a todos los de tu signo.
Un notable incremento de los ingresos puede ser una razón
para darse un festín, pero eso solo tendría validez
para todos los Piscis que aún sobreviven,
que todavía remontan a nado el torrente de la vida
o flotan en una piscina a la sombra de un árbol prominente.
Pero te aliviará entender
que ya no necesitas reflexionar cuidadosamente antes de actuar,
ni tienes que pensar más en los otros,
y nunca más tendrás que posponer el trabajo creativo
debido a las responsabilidades de negocios que en realidad nunca tuviste.
Y no te preocupes ni hoy ni nunca
por los problemas que causa tu indisposición
para interactuar de modo racional con muchos de tus colegas.
No más metas para ti, no más enamoramientos,
no más dinero, ni hijos, ni trabajos o quehaceres importantes,
pero entonces otra vez, como siempre, vas a evadir los compromisos.
Así que déjame a mí ahora
la planeación cuidadosa del éxito y la riqueza que puede traer,
la valoración de los cercanos a mi corazón,
y la aceptación de cualquier estímulo intelectual que se interponga
aunque eso suene muy parecido a los deberes de los martes.
Me conviene más cerrar el periódico,
ponerme la ropa que usé ayer
(cuando leí que tus perspectivas financieras estaban mejorando)
y después empujar la bicicleta cobriza
para salir a pedalear en la bahía por la carretera de la playa.
Y que tú quedes tal cual,
tirado allí en tu flamante traje azul,
las manos cruzadas sobre el pecho
como las alas de un pájaro que ha volado
en una extraña migración ni hacia el norte ni hacia el sur
sino brotado desde la tierra
para perforar el inmenso círculo del zodíaco.

Sección: 
Autor: 
Billy Collins
Número: 
Traductor: 
Armando Ibarra