Estudio del corazón

Ay,
se burla el corazón
siempre que intentamos descifrarle:
tejedor de laberintos,
inventor de presagios,
forjador de jeroglíficos,
compositor de algarabías,
promotor y ejecutor
de temores y de espantos,
poesía pulsatoria
que no autoriza explicación
—sólo goza o pena—,
péndulo de sangre,
vaivén ebrio de señales:
oráculo oculto que predice todo
pero nada promete con certeza.

Autor: 
Humberto Jarrín
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