Entre líneas

             El pensamiento
A ningún dios rendimos tan altas ofrendas
como a este rey ciego y atribulado
que juzga desde la lejanía el palpitar del mundo.
No habita el viento su castillo de ecos clausurados.
           El lenguaje
Aun sin ser trazadas, aun sin ser sonido,
crepitan las palabras
que temen y desean a la vez, llamear, desaparecer.
            El sueño
En sus horas más hondas, cerradas como conchas,
somos azul espuma huracanada.
Y es arduo el declinar de esta tormenta.

 

Autor: 
Oreste Donadío
Número: