Brindis

Había una mujer en Ithaca
Que lloraba suavemente toda la noche
En el cuarto de al lado, e indefenso
Me enamoré de ella bajo la cubierta
De hielo que se posó sobre los
Tejados del pueblo,
Llenando cada oscura oquedad.

A la mañana siguiente,
En la cafetería del motel,
Estudié los rostros de
Todas las mujeres. ¿Era la rubia de mediana edad
Que bromeaba con la camarera
O la joven morena que levantaba
Su taza como si quisiera brindar?

Amor, donde quiera que tú estés,
Tu coraje fue mi compañía
En medio de numerosas y frías ciudades
Después de la revelación de Ithaca,
Y cuando ordeno un café
En algún extraño lugar, todavía digo,
Es por ti, mientras levanto mi taza.

Sección: 
Autor: 
Leonard Nathan
Número: 
Traductor: 
Bernardo Gómez