Balada de los guachimanes

Los guachimanes silban dan forma
a la luna
en su mirada que bordea el insomnio.
Viejos jauleros de la noche
Silban
y el barrio dormido libera
sus gatos
las ventanas dejan entrar
a los amantes
los andenes unen ladrón
y claroscuro.
Para espantar el sueño
una oreja vigila
los sonidos reptantes
La otra oreja rastrea
emisoras radiales.
Fuman llevan su soledad
a los huesos
Silban abren las telas
de la noche
donde borracho y gato
indigente y malevo
pactan con un dios sombrío.
Frente a las albas lentas
y el atroz mediodía
caen sus párpados
débiles parasoles
sobre orejas de piedra.
Sus ojos jamás logran
el ámbito del sueño
Reposan a la sombra
de un duermevela agrio
mientras la noche huye
de la jaula del mundo
y retorna más densa.
No logran dormir
Jamás duermen.
Los guachimanes sólo
dan cuenta del sueño
cuando mueren.

Autor: 
Diego Rodrigo Echeverry
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