3. En la casa...

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En la casa los verbos
están dispersos uno a uno
por la angustia
por la manera de vivir
clara y metódica
con la matemática precisa
que obliga la pobreza
Los tiempos de mi vida
se administran
de acuerdo a una retórica
ligera
barajada entre trastos
monedas y oxígeno
—El oxígeno huye precisamente
para no ser aliento
y por eso estoy siempre horizontal—

Mi madre llama
a una mesa circular
que convoca el hambre
y mi hermano llega
con su clásico mutismo
su ascetismo mineral
También hay una niña
que ríe la risa
de los prados
cuyos ojos son dos acantilados
por los que vive saltando
hacia el amado mar
Ojalá en la mesa
estuvieran los amigos
el de las letras
el de los ojos ebrios
el de la sentencia grave
en la brújula del corazón
al que florecen girasoles
en la frente
en fin esos amigos
Las cuentas
vanamente se devanan
y en el humor de cada uno
la enfermedad reposa
y vendrán lirios
y música
y al final la casa
el peso de un retrato en la mirada

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Autor: 
Johnier Castaño Celis
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