Frente a los infinitios Farallones

¿Qué sabe una hoja
si no caer?

Ella, que ha volado desde todos los rincones
del alma
hasta el árbol,

¿Caer a dónde?
¿Al prado?

En silencio, amorosamente conducida por la estrella,
a la ciudad de las piedras de abajo,

Como si ya se hubiese olvidado
de todas esas tardes, allá en el valle,
frente a los infinitos farallones,

Entregarse y dormir,
esperando que alguien, quizás tú, pase
iluminado por Dios,
y la recoja.

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Autor: 
Gerardo Rivera
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