Dulce compañía

Que me acompañen el musgo,
la ceniza,
el pulpo y sus ventosas,
la silueta,
el moho, la carcoma y las virutas,
el enemigo que dejó la estela
de eructos nauseabundos.
Que me acompañen el humo y la cirrosis,
el insomnio en la noche que no acaba,
el camino sin fin, la cuerda floja,
el precipicio y los dados tramposos,
la luz fría de la luna, las quejumbres,
la agrietada piel y las ampollas,
el delirio, la fiebre y las perplejidades,
la compañera fatídica de la noche final
y los gusanos.
Por suerte, aún queda el recurso de escoger amistades.

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Autor: 
Rafael Escobar De Andreis
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