Arte poética

No cantes nunca para celebrar la vida
o para negarla,
la vida ocurre a espaldas del poema
y su frágil envoltura.
De sus horrores no te culpes, y recuerda
que a su plenitud
nada agregan las palabras.
No cantes el amor. Ante el encuentro impetuoso
de dos pieles, o el dolor
de una partida
únicamente hay lugar para el silencio.
No cantes tus miserias, ni tus repentinas
dichas. Ya nadie
las escucha.
Canta sólo por amor a las palabras. Por
ebriedad. Por convicción.
Por lo inútil del esfuerzo.
Canta sólo por cantar. Canta solamente.

Sección: 
Autor: 
Luis Fernando Afanador
Número: