Al camarada Dios

Quién es quien más necesita amor? Amar es fácil si te quieres.
Si no te quieres te toca amar de todos modos.
Tan liviano que es todo.
Esta desnudez de estar siempre, o las mismas veces, vehemente,
te hace sentir que ofreces risas, arbitrariedades.
Al fin y al cabo la blancura de tu alma y de tus clientes.
Saber, es el estado de descubrir,
teniendo la seguridad de que se sabe más.
Hay saber en todo.
Quiero decir, que un alma transparente
como la que uno se descubre en sí mismo
es ámbar, es un olor de lo desconocido.
Nunca había sentido mi alma y mi cuerpo tan entretenidos
sin pecados, sin culpas,
con una generosidad que es dicha,
dicha como la de los canarios con el alpiste
dicha como el agua fresca de una piscina con una madre vigilante.
Allá o acullá, donde haya piedra, nubes y usted
estaré llegando en una comunión en medio de todo.
Dios sabe que uno siente todo esto.
Gracias, mundo, y a la orden.
Me siento en la capacidad de representarte,
Señor, en este valle de lágrimas
con la misma pereza y curiosidad que Usted, Altísimo.
Siento mucho decírselo, es su olvido.
Cada hoja de un árbol, cada cagajón,
me hacen sentir que todo esto es suyo, no mío.
Llore por mí porque a usted le toca.
Usted me mandó a cuidar.
Algo hice, pero lo que más me gusta
es ese coqueteo distraído que usted tiene con nosotros.
Le advierto que estoy alerta.
Lo que pueda hacer por mí es cosa mía pero afortunadamente o
desgraciadamente tiene que ver conmigo.
Me hace el favor y se despierta
porque a mí me va a dar un sueño
en que me puedo olvidar de usted.
Nos vemos en la resurrección de los muertos.

Autor: 
Carlos Mayolo
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